Mi primer vibrador
La primera vez que visite una sexshop lo hice sola, no sabía muy bien a que me enfrentaría pero llevaba ya muchas semanas pensando en comprarme un vibrador. En ese momento tenia una gran actividad sexual con mi novio y cuando él se mudo a otra ciudad mi cuerpo seguía pidiendo su “dosis” diaria de orgasmos, así que decidí darle variedad a mis masturbaciones.
Fui un viernes a las 7 de la noche y habían cerca de 10 hombres en la tienda pero todos estaban en la sección de películas y cuando me vieron entrar miraron disimuladamente hacia otro lugar. La tienda era bastante amplia, en la entrada estaba la lencería y conforme avanzabas se elevaba el nivel encontrándote ropa interior de cuero y ¡por fin! al final del túnel había encontrado la luz, o mejor dicho las linternas que me guiarían a ver las estrellas.
Había consoladores y vibradores de todos colores, tamaños y texturas así que me llevo un tiempo verlos y, por que no decirlo, imaginarme que tal me funcionarían. En algún momento se acerco la dependienta y me ofreció su ayuda así que me deje guiar por una experta. Me enseño desde un puño de tamaño descomunal hasta un mini vibrador en forma de bala, yo me decidí por uno con forma de dedo y con tacto de silicona lo cual lo hacia muy suave. Debo decir que el precio me pareció un poco alto pero después me di cuenta que valía menos que mi secador de pelo y que me brindaba mayores beneficios. Apenas llegue a casa me dispuse a probarlo viendo una película porno de mis favoritas: tríos de chicas, porque a las mujeres también nos gustan los tríos pero ese ya es otro tema.
Muchas personas hablan de los diferentes tipos de orgasmos, yo suelo pensar que es como comer fresas: algunas veces te saben más a fresas que otras, más dulces o más ácidas, con más apetito o con menos, pero siempre son fresas y las fresas que probé masturbándome con un vibrador fueron deliciosas. Al día siguiente recibí la visita de mi novio y en algún momento mientras cenábamos en un restaurante le comente que me había comprado un vibrador y él quiso ir en ese mismo instante a probarlo, nunca pensé que podría excitarle tanto masturbarme con un vibrador pero así fue.
La recomendación es sencilla, ya sea solas o acompañadas hay que visitar una sexshop y comprarse un vibrador porque, a final de cuentas, es un articulo de primera necesidad para nuestra vida sexual y una actividad gratificante hacerlo en pareja porque podemos escogerlo con un punto de vista diferente.
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Comentarios
Que tal si un día te comienzas a quejar que te duele la espalda y como quien no quiere vas y te compras un aparato vibrador para masajes (pero que tambien pueda usarse para otras cosas) y le dices que te de un masaje en la espalda y luego jugando tu puedes darle otro a ella comenzando por la espalda.
El problema es que muchas mujeres sin experiencia en estas cosas creen que usar un vibrador es comprarse una cosa enorme para introducirsela y no saben que tambien los hay pequeñitos para que tu te los pongas en el dedo mientras la acaricias intimamente y ella pueda disfrutar sin necesidad de tener que introducirse nada… ¡de momento claro!.
Debes de ser cuidadoso al momento de acariciarla con el vibrador, la sutileza da mejores frutos que la brusquedad. Si lo haces con demasiada fuerza al principio lo único que conseguirías es que ella se llegue a bloquear y a no querer saber de vibradores nunca mas.
¡Suerte!
Carmin.
Mi primer consolador fue toda una odisea y un paradigma, os cuento: mi marido estaba empecinado en que adquieriésemos uno para incorporarlo en nuestras relaciones sexuales. A mi por aquel entonces me daba igual así que le dije que lo mirara el si le apetecía, ya que yo no iva a ir a una sex shop a comprar uno. Por lo que tengo entendido y por las posteriores compras que se sucedieron a partir de aquel día que lo recibimos, “la cosa vibradora” la compro en una sex shop por internet http://www.discret-sexshop.com, menos mal que no sabía ni se veía lo que venía dentro cuando lo recibí, sino menudo el apuro que me iva dar frente al mensajero.
Cuándo lo desenvolví vi que se trataba de una especie de arnés con dos penes, cosa que me extrañó mucho hasta que comprendí para lo que servía realmente los dos penes. Fueron muchas cosas las que pensé en ese entonces, si mi marido se había vuelto gay, aunque yo lo veo muy masculino, que se habían equivocado en el envío que pensaba que era lo más probable, hasta que llego el del trabajo y me lo explico con un cierto temor a mi rechazo y lo que pudiera pensar de el. Su explicación resumiendo fue que había leido no se por donde que es bueno que los hombres se estimulen analmente aunque no sean gays, que dicha práctica les reporta más placer a la hora de la eyaculación, que le beneficia para no tener cancer de prosata y no se que historias más. Lo cierto que en ese momento se me hacía dificil entender como ívamos a hacer para utilizarlo, me parecía algo tan fuera de lo normal que no me iva a poner en absoluto.
La sesión práctica fue de la siguiente manera: por la noche mi marido me sirvión un vino blanco y me puso bastante pedo. Luego como es de suponer nos fuimos a la cama y con el contentillo que llevaba y lo que me burlaba de el “por lo gay” empezamo un rifirafe sexual y en un momento de distracción mía me encontré con el pene del arnes metido en el ano, a pesar de que solo una vez habíamos tenido prácticas anales y a mi no me habían gustado, por lo cual nunca más lo hicimos. Claro esta vez fue diferente unto con gel mietra me hacia un cunilingus y poco a poco fue metiendolo en mi ano, lo cirto es que esta vez me gustaba, pero claro el que debía ser penetrado por el ano era el, pero para que la cosa fuese más normal supongo que imagino que lo suyo debia de parecer una especie de venganza por hcermelo a mi. Así que siguiendo su psicología que yo presuponía le dije que me deje ponérmelo a mi. Y de esta manera desvirgué a mi marido analmente. En ese momento me sentía como poderosa y excitada a la vez, lo cierto es que me gusto y a partir de entonces nos abrimos a muchos más juegos sexuales en nuestros momentos de placer.
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Wow! me encantó el artículo, debería de leerlo mi esposa hehehe…por más que le comento sobre comprarle un vibrador, siempre me dice: “Ni se te ocurra”…
Tienes alguna idea de como puedo convencerla?